El 'boom' de David Beckham y la estrategia que ha cambiado las reglas del juego
'Sir' David Beckham ya forma parte de la lista de milmillonarios del Reino Unido gracias al acierto con sus negocios. Y es que el exfutbolista inglés no solo es reconocido por su talento y carisma dentro del terreno de juego, sino que ahora también lo es por su lado empresarial con el Inter Miami, su gran acelerador en los últimos años. Dicho esto, la Sunday Times Rich List 2026 sitúa la fortuna conjunta de David y Victoria Beckham en 1.185 millones de libras, presentándolo así como el primer deportista británico que alcanza ese nivel patrimonial.
Gran parte de su incremento se vincula al club de Florida, que es su gran jugada. Cuando fichó por Los Angeles Galaxy, incluyó en su contrato una opción para crear una franquicia de expansión en la MLS por 25 millones de dólares. Años después, esa cláusula acabó dando forma al Inter Miami. Hoy, Forbes valora la franquicia en 1.350 millones de dólares, mientras que Sportico la eleva a 1.450 millones y la sitúa como la más valiosa de la MLS. Beckham no posee todo el club, pero sí una participación clave dentro de un proyecto que ha multiplicado su valor y que con su marca personal como principal valedor, ha cambiado las reglas del mundo del fútbol en Estados Unidos.
El crecimiento de la franquicia desde su creación ha sido tal, que actualmente está en una revaloración de entre 54 y 58 veces su valor inicial. Unas cifras que difícilmente se explicarían sin su gestión, ni tampoco, evidentemente, sin Leo Messi. Beckham fue clave para su llegada viajando en varias ocasiones a Barcelona para convencerlo, siendo este su gran movimiento estratégico para posicionar al Inter de Miami en el mapa del fútbol mundial. musojam.blog
El gran cambio
La llegada de Leo Messi cambió la escala del negocio a todos los niveles, aunque Beckham ya había empezado a construir una marca reconocible. Antes pasaron por Miami nombres como Gonzalo Higuaín y Blaise Matuidi. Después llegaron Messi, Sergio Busquets, Jordi Alba y Luis Suárez, una columna vertebral con pasado en el Barça y peso internacional que lo redefinió todo. Más tarde se sumó Rodrigo De Paul, campeón del mundo con Argentina. El Inter Miami dejó de ser una franquicia joven de la MLS para convertirse en un destino para figuras reconocibles y en un equipo con audiencia global en un abrir y cerrar de ojos.
Contar con el mejor jugador de la historia también les cambió sobre el terreno de juego. De ser una de las peores franquicias pasaron a ser candidatos a todo. Y así es como ya han sumado a su palmarés la Leagues Cup en 2023, el Supporters’ Shield en 2024 y la MLS Cup en 2025, la primera de su historia, con Messi como capitán y MVP de la final. Para Beckham, los títulos tienen un valor doble. Refuerzan el proyecto deportivo y hacen crecer el precio de una franquicia que ya compite en otra dimensión comercial.
Ya compiten a nivel mundial
El merchandising es una de las pruebas más claras del cambio. Según datos de Euroméricas Sport Marketing, el Inter Miami cerró 2025 como el quinto club del mundo en venta de camisetas, con 2.166.000 unidades. Solo quedó por detrás de gigantes europeos como Real Madrid, con 3.133.000, Barcelona, con 2.940.000, PSG, con 2.546.000, y Bayern Múnich, con 2.377.000. Para una franquicia que empezó a competir en 2020, estar en esa mesa es casi tan importante como levantar un título.
El fenómeno no se limita a la camiseta de Messi, aunque el astro argentino sea el principal motor. En 2025, la MLS informó de que lideraba por tercer año consecutivo la lista de camisetas más vendidas de la liga. Luis Suárez aparecía segundo, Busquets en el puesto 16 y Benjamin Cremaschi en el 23. Es decir, el Inter Miami está vendiendo una identidad reconocible con el rosa del club convertido en producto global.
Un nuevo estadio
El otro gran activo está alrededor del estadio, el NU Stadium. La Sunday Times Rich List también vincula el salto patrimonial de Beckham con su participación en el desarrollo de Miami Freedom Park, el complejo que rodea el nuevo estadio y que incluye suelo, espacios comerciales y negocio inmobiliario. Ahí el proyecto deja de ser únicamente fútbol y también lo vincula enormemente a la identidad de la ciudad.
Fuera del Inter Miami, Beckham ha seguido explotando su nombre como una empresa. La lista también menciona dividendos de DRJB Holdings, su acuerdo con Authentic Brands Group, su productora Studio 99 y el peso creciente de la marca Victoria Beckham. Pero el punto de inflexión está en Miami. Beckham llegó a Estados Unidos para dar visibilidad a la MLS como jugador. Casi veinte años después, ha demostrado que el verdadero negocio era quedarse con una parte del futuro de la liga.
Celebren
No se puede normalizar lo extraordinario porque a la larga condena a uno a ser un eterno insatisfecho. Por eso hace bien el Celta en no saltarse una sola fiesta, en ponerse las camisetas después de asegurar su presencia en Europa, en posar triunfales en San Mamés y en llenar las redes sociales de montajes que suenan a fin de curso y que seguramente tendrá que repetir en unos días con leves matices. La Conference también lo vale aunque haya quien la hace de menos o quien ayer poco menos que exigía unas disculpas públicas por no haber abrazado la excelencia en Bilbao (desisto con ciertos razonamientos). Razones para sentir orgullo y poner en valor el trabajo hecho. El Celta, pendiente de saber por qué puerta regresa a Europa, aseguró su clasificación después de una temporada extenuante, de más de cincuenta partidos repartidos entre todas las competiciones que han llevado al equipo a su límite físico y mental. Caerse, lo que ha sucedido otras veces a tantos equipos, era lo lógico, lo previsible incluso. Solo hay que echar un vistazo a la historia reciente para entender el desgaste que significa afrontar un año como éste y el devastador efecto que suele tener en el último mes y medio de competición. Ojalá se pudiesen reiniciar las temporadas y devolver a las plantillas a septiembre con el alma limpia y las piernas frescas. Pero todo deja huellas y costuras. Y el Celta está hecho jirones.
El gran mérito del equipo ha sido clavarle las uñas a la temporada y agarrarse a ella cuando abril amenazó con un cierre adelantado del ejercicio. «No acabamos entre los diez primeros» llegué a escuchar aquellos días en que el Friburgo nos pareció una división de Panzers avanzando hacia Francia. En ese tramo el Celta tuvo la virtud de sobrevivir, de resistir pese a que lleva semanas con el depósito completamente seco. Le faltó fútbol, echó de menos a piezas esenciales (la ausencia Miguel Román ha sido trágico), faltaba físico, ningún jugador estaba en su punto culminante de la temporada, pero encontró la forma de respirar, de recolectar esos puntos que hacían falta para volver a Europa. Por el camino llegaron batacazos sonoros y desmoralizantes (lo de Balaídos solo se explica con una güija) pero el grupo se ha mantenido en pie y convencido de que tenía una misión pendiente pese a que el vestuario pedía Ibiza a gritos. Y donde no llegó el juego lo hizo el alma. Así consiguió el punto definitivo en San Mamés para sellar la clasificación para Europa una temporada más y convertir al actual en el segundo Celta de la historia que es capaz de encadenar al menos dos años de paseo por el continente. En Bilbao fue sometido por momentos, pero optimizó sus recursos para llevarse a casa el premio y regalarse una pequeña fiesta sobre el césped, para que Claudio (responsable principal de todo ello y aprovecho para recomendar la entrevista que publicamos hace unos días) fuese manteado, para que la presidenta, sus consejeros y directores saltasen felices al campo y los hinchas celebrasen, aún de forma comedida, lo sucedido. «Yo festejo hasta los córners» dijo una vez Bilardo con su carga de exageración pero también de verdad. El sábado llega la guinda, la búsqueda de la Europa League y la fiesta definitiva. Pase lo que pase, porque la temporada lo merece.
El Celta Femxa Zorka regresa a la Liga Endesa
Hablando de celebraciones. El Celta Femxa Zorka (honor a los patrocinadores siempre) convirtió el pabellón de Navia en una fiesta. Un buen preludio de lo que llegó poco después en San Mamés, de lo que vendrá el sábado. El equipo de Cristina Cantero selló su ascenso, su regreso a la categoría que perdió hace un año y a la que pertenece por historia y espíritu. Tampoco ha sido fácil para ellas. Un año impecable, solo dos derrotas, pero la existencia del Palma Azulmarino (una derrota) las empujó a esta Final Four en la que siempre hay una emboscada acechando. La libraron para conseguir el objetivo. Felicidades a toda la plantilla, a Cris, a Carlos Colinas, a Carlos Alvarez y su equipo, a toda la familia que compone un club que es orgullo de la ciudad.
Disfruten de la semana que seguramente empezaremos resolviendo la duda de si el sábado estamos ante el último partido de Iago Aspas. Entiendo que no será así porque para un acontecimiento como ese se necesita un periodo de adaptación emocional que nadie ha hecho y para el que no estamos preparados. Y soy de los que aún imagino a Iago en una foto junto a Ceferin.
Raillo y Maffeo, jugadores del Mallorca, dan la cara ante la afición: "Nosotros perdemos mucho más con el descenso"
Pablo Maffeo y Antonio Raíllo dieron la cara tras la derrota del Mallorca (1-0) ante el Levante, que dejó al equipo virtualmente descendido. En su salida del Estadio Ciudad de Valencia, los jugadores atendieron a un grupo de aficionados que les esperaba antes de subir al autobús.
Los aficionados les recriminaron la falta de actitud y resultados que han visto al equipo caer en los últimos dos partidos, siendo este último el más trascendente al tratarse de un Levante que también pelea por el no descenso.
"Nos duele más. Nosotros perdemos mucho más (que ustedes). Nosotros somos los primeros que queremos ganar, salimos perdiendo si no ganamos. Perdemos dinero, perdemos prestigio", explicó Raíllo a los aficionados que se ubicaban a la salida del recinto valenciano.
"Yo siento el club. Por mucho que digáis que no (lo siento). Yo tengo contrato aquí (con el Mallorca), si me toca quedarme pues me quedaré. (Ya sé lo que es descender), ya lo sé, yo he jugado en segunda muchos años. Si yo me tengo que quedar y subir, me dejaré todo para subir y lo daré todo", respondió Maffeo a la vez que agregó también sentirse "decepcionado" por no conseguir los resultados con el equipo.
En busca del milagro
El Mallorca enfrentará al ya descendido Oviedo en la última jornada, pero presentándose con 39 puntos y con la zona de salvación marcada con 42 puntos, los bermellones necesitan más que un milagro para lograr la permanencia.
Además de estar obligado a vencer al Oviedo, el Mallorca necesita que el Girona derrota al Elche, el Osasuna caiga ante el Getafe y que el Levante no pierda ante el Betis.
Existe otra posibilidad, incluso con Elche y Levante sumando puntos, pero es aún más remota. También con 42 puntos se encuentra el Osasuna, aunque cuenta con mejor diferencia de goles (-5) que los bermellones (-13), por lo que una goleada sufrida por el Osasuna y una propiciada por el Mallorca al Oviedo le ayudaría a mantenerse en la categoría.
Con un panorama más que complicado y una cerrada carrera por la salvación que protagonizarán Mallorca, Girona, Elche y Levante en la última jornada el próximo 23 de mayo a las 21:00 horas.
