El Inter poner a prueba el 'proyecto Mourinho'
El Real Madrid se presenta en Europa con la obligación de despejar las primeras dudas. El Inter de Milán visita este martes el Santiago Bernabéu en el estreno de ambos en la Champions y lo hace apenas unos días después de que el Betis provocara el primer tropiezo de la nueva etapa de José Mourinho en el banquillo blanco. El 1-0 de La Cartuja no debería cambiar nada respecto al proyecto, especialmente por la forma en que se produjo, pero sí destapó las primeras preguntas sobre el nuevo camino del equipo.
El Madrid había arrancado el campeonato con pleno de victorias, pero terminó encontrándose en Sevilla con una derrota que deja un sabor especialmente amargo. El equipo tuvo oportunidades suficientes para marcar, Mbappé dispuso incluso de un penalti en el tramo final, pero los blancos terminaron cayendo con un gol de Parrot. chickenroad-game.rodeo
Mourinho defiende e insiste en que la actuación de su equipo en La Cartuja fue buena y considera que la falta de acierto explica buena parte del resultado, pero el fútbol, especialmente en el Real Madrid, suele conceder poco margen a las buenas sensaciones cuando el marcador dice lo contrario.
El propio entrenador portugués ha cambiado el discurso de cara al Inter. Después de reivindicar el rendimiento de su equipo ante el Betis, ahora coloca el resultado por delante de cualquier consideración al juego bonito. No quiere volver a jugar bien y marcharse derrotado.
Enfrente estará un Inter muy peligroso que llega tras el increíble triunfo ante el Nápoles en Serie A con Lautaro como líder y la dolorosa ausencia de Dimarco. El encuentro tendrá, además, una carga emocional evidente para el técnico. Mourinho se enfrentará al club con el que conquistó la Champions en 2010, precisamente en el Santiago Bernabéu. Sin embargo, en esta ocasión no habrá espacio para la nostalgia. El entrenador del conjunto blanco sabe que no puede permitirse otro tropiezo que alimente las dudas y siembre preguntas incluso dentro de la plantilla.
La presión es evidente a pesar de estar en el inicio de temporada, pero así funcionan los grandes equipos. El Madrid llega después de perder su primer partido de la temporada y con varias ausencias importantes para el estreno europeo, especialmente en el centro del campo, donde Bernardo Silva, Arda Güler y Camavinga están sancionados y Tchouameni sigue con su proceso de recuperación. En este sentido, Mourinho tendrá que decidir si opta por colocar a Bellingham en una posición más retrasada como una situación excepcional o si por el contrario se atreve a darle la batuta del equipo a un canterano como Jorge Cestero.
El Inter servirá de termómetro para valorar los ánimos del Bernabéu, sobre todo si las cosas se ponen feas para el Madrid. No se trata de convertir una derrota en una crisis después de apenas cuatro jornadas, pero tampoco de ignorar las señales que dejó el partido ante el Betis en lo que respecta a al puntería, el orden en el centro del campo y el entendimiento entre las estrellas del equipo.
Mourinho quiere recuperar la autoridad con la que los suyos arrancaron la temporada y la Champions siempre es el escenario perfecto para dar un golpe encima de la mesa, pero en este nuevo formato cualquier pinchazo puede poner cuesta arriba el camino en la competición europea.
Ponga un Fermín en su vida
Hay jugadores que escapan a valoraciones de mercado, cláusulas o amortizaciones: lo suyo no tiene que ver con los balances, las cuentas, los números o la compraventa, sino con algo mucho más emocional: la entrega, la fidelidad, el compromiso con una idea, una camiseta y una afición.
Es el caso de Fermín López, uno de esos jugadores que cualquier entrenador desearía en su equipo. Sin ínfulas, sin aires de grandeza, sin postureo; pero puro pegamento en el vestuario y en el césped. Es probable que Fermín nunca sea el futbolista mejor pagado del Barça, ni el que más portadas ocupe, ni que desfile por alfombras rojas o galas de esmoquin y pajarita, pero tener a Fermín en la plantilla del Barça es un lujo que quizá no todos los seguidores culés sepan apreciar.
Ha pasado ya más de un año y quizá muchos se han olvidado: Fermín pudo hacerse de oro firmando por el Chelsea, pero eligió quedarse. Supo valorar aspectos que van más allá del talonario, y poco a poco se ha ido convirtiendo en uno de los preferidos de la grada del Camp Nou.
Lo avala su compromiso, pero sobre todo, su fútbol: es un llegador nato, un trabajador incansable, un goleador inesperado.
Para los rivales, Fermín es una auténtica tortura: ¿cómo frenar a un jugador que es puro movimiento, que se mueve entre líneas como nadie, que actúa con tanta rapidez y verticalidad?
Los focos se los llevarán otros, pero Fermín siempre estará ahí. Cualquier otro futbolista hubiera atravesado un periodo de difícil digestión tras perderse un Mundial en el que hubiera sido importante, pero acaba de empezar el curso y el onubense ha empezado como un tiro, consciente de que este puede ser su gran año.
Conviene darse cuenta de que no hay muchos jugadores como Fermín: importante sin darse importancia, decisivo sin ser divo, eficaz sin adornos; un tipo normal convertido en un jugador extraordinario.
Arbeloa ya convive con una alarma histórica
El inicio de Álvaro Arbeloa en el Fulham no ha podido ser más duro. El equipo londinense ha perdido sus tres primeros partidos de la Premier League 2026-27 y sigue sin sumar después de un arranque que ya empieza a dejar señales preocupantes. La última derrota llegó en Craven Cottage, donde el Fulham cayó por 2-3 ante el Crystal Palace en un partido especialmente doloroso por la forma en la que se escapó.
El equipo de Arbeloa llegó a ponerse dos veces por delante, pero no fue capaz de sostener la ventaja. Esa fragilidad resume bien sus primeros pasos en Inglaterra. El Fulham compite, marca y encuentra momentos dentro de los partidos, aunque cada golpe rival le castiga demasiado. Ante el Palace volvió a pagar sus errores defensivos y acabó dejando escapar una oportunidad importante para rebajar la presión.
El dato histórico agranda la preocupación. El Fulham solo había perdido sus tres primeros partidos de una temporada en la máxima categoría en dos ocasiones anteriores, en la 1951-52 y en la 2020-21, como apunta el dato de Opta. En ambos casos terminó descendiendo. Ahora, la 2026-27 se suma a esa lista y obliga a mirar el arranque con mucho más que una simple lectura de calendario complicado.
La secuencia también pesa. Primero llegó la derrota contra el Chelsea de Xabi Alonso, después el tropiezo ante el Sunderland y ahora el golpe en casa frente al Crystal Palace. Tres partidos, cero puntos y la sensación de que Arbeloa necesita encontrar respuestas rápidas para evitar que el mal inicio se convierta en una dinámica difícil de frenar.
El técnico español todavía está en una fase inicial de adaptación, pero la Premier no concede demasiado margen. El Fulham necesita crecer en solidez, cerrar mejor los partidos y transformar sus buenos tramos en puntos. La historia no sentencia nada en septiembre, aunque sí deja una advertencia clara.
Arbeloa ha aterrizado en Inglaterra con una mochila pesada desde el primer mes. El Fulham aún tiene tiempo para corregir el rumbo, pero el precedente histórico convierte cada jornada en una prueba de carácter.
